¿Cómo mantener la pizarra del hogar en óptimas condiciones?

¿Cómo mantener la pizarra del hogar en óptimas condiciones?

La pizarra es una piedra natural, un material que actualmente está muy demandado y muy de moda, siendo utilizado en todo tipo de decoración, desde la clásica o la más rústica hasta la más vanguardista e innovadora, y tanto en el interior como en el exterior de las viviendas. En el interior se utiliza principalmente en baños, cocinas, o suelos, por la calidez y sensación de bienestar que puede llegar a transmitir, y en el exterior por sus características especiales, como son su enorme resistencia a temperaturas extremas, tanto de frío como de calor, su gran dureza, por su impermeabilidad o por ser antideslizante, lo que la convierte en un material idóneo para suelos de entradas, terrazas, porches o incluso para la decoración de jardines y patios.

Pizarras y Derivados es una empresa española especializada en la comercialización y distribución de pizarras para tejados, suelos y exteriores, cuyo principal objetivo es la satisfacción total de sus clientes, esforzándose para ello en proponer siempre un producto de la más alta calidad a un precio competitivo. Con el fin de conseguirlo, los bloques de pizarra de que venden son extraídos de las canteras de los mejores yacimientos de España y exfoliados en bloques más pequeños de diferentes dimensiones con un formato final que dependerá del destino que vaya a tener, pues puede ser adaptada a todo tipo de aplicaciones o prescripciones, tejados, jardines, viviendas, etc. Todos los productos de Pizarras y Derivados están homologados y responden positivamente a las normas de calidad en vigor el país donde se comercializan, logrando así que sus clientes tengan la plena confianza y seguridad de recibir el mejor tratamiento posible, así como un servicio inmejorable.

Cuando nos disponemos a llevar a cabo el mantenimiento o la limpieza de las diferentes zonas de pizarra que tenemos en nuestras casas, debemos ser conscientes de que como elemento natural que es, presenta ciertas características propias, es por lo cual que tendremos que tener presente:

  • La porosidad. Como todas las piedras naturales, la pizarra posee un porcentaje de absorción, aunque en este caso concreto, es muy bajo, por ello debemos limpiar bien y lo antes posible cualquier material o líquido que se haya caído o vertido sobre su superficie, como por ejemplo grasa, restos de alimentos, bebidas, pintura, óxido o de cualquier otro tipo, evitando que penetren en su interior y se conviertan en manchas permanentes, ya que cuanto más tiempo transcurra sin limpiar, más difícil será eliminar la mancha.
  • Su superficie irregular o desigual. Facilita la adherencia de la suciedad y el polvo a la superficie, complicando por el mismo motivo su limpieza y mantenimiento. Si la pizarra se encuentra en el exterior es conveniente aplicarle una pequeña película de un producto para protegerla y sellarla, como puede ser una protección hidrófuga o un óleo repelente.

Por lo expuesto anteriormente se debe tener presente que es muy importante no utilizar cualquier producto, ya que se correría el riesgo de dañar la superficie de la pizarra. Se debe tener cuidado en especial de no utilizar sustancias ácidas como la lejía, amoníaco, aguarrás, gasoil, aceite de linaza, vinagre o productos que contengan cal.

¿Cómo debemos de limpiar la pizarra?

En las instalaciones interiores donde esté presente, concretamente en los baños o cocinas, es importante evitar la acumulación de humedad, pues al ser la pizarra un material de color oscuro, en ella se aprecian enormemente los restos de la cal que contiene el agua, o los restos de jabón, tendiendo a adquirir un color blanquecino con lo cual pasaría de ser un material muy vistoso y agradable a la vista a ser tremendamente antiestético. Lo más aconsejable para su limpieza es la utilización de agua caliente. Aunque esta parezca una solución muy típica, muy básica y muy barata, es una de las mejores opciones para la limpieza de la pizarra. Si con ello no funciona, podemos ayudarnos de un producto que tenga PH neutro o frotar la superficie con un paño o una esponja humedecidos con agua corriente mezclada con agua oxigenada, dejando que esta mezcla actúe sobre la superficie durante unos 15 minutos para, a continuación, limpiar la superficie con agua templada o caliente.

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