¿Por qué un divorcio no puede ser un motivo para sonreír?

¿Por qué un divorcio no puede ser un motivo para sonreír?
La vida es un continuo devenir de etapas. Una persona pasa, a lo largo de su vida, por un buen montón de etapas, en las que los propósitos, la autonomía o la capacidad para desempeñar cualquier labor son diferentes con respecto a la anterior. Unas son, eso sí, más fáciles o más difíciles que otras. Ser capaces de disfrutar las etapas de la vida destinadas a ello y superar en la medida de lo posible y en las mejores condiciones las difíciles debe ser el principal cometido de cada uno de nosotros.
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Un disfraz, un motivo para sonreír

Un disfraz, un motivo para sonreír
Hay muchas maneras de despertarse con una sonrisa en los tiempos que corren. Pero, por desgracia, no todas las personas son capaces de ser conscientes de ello cada mañana. Más preocupados por el trabajo y por la maratón de cosas que tenemos que hacer a lo largo de un día cualquiera, muchos y muchas nos olvidamos de las posibilidades reales que tenemos de despertarnos felices y dar los buenos días a una nueva jornada que puede ser mucho mejor de lo que nos esperamos.
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