Es normal que cada cierto tiempo nos planteemos modificar nuestro comedor. Para ello no tenemos que hacer grandes obras, ni gastarnos mucho dinero. Te comento algunas pequeñas acciones que ofrecen un gran resultado.
La decoración de nuestra casa expresa nuestro estado de ánimo y nuestros gustos e inquietudes en una etapa de nuestra vida. Digamos que es una proyección de nosotros mismos. Nuestra casa es nuestro templo personal y queremos estar a gusto dentro de ella. A lo largo del tiempo vamos evolucionando, por eso no es extraño que la decoración del hogar vaya cambiando a un ritmo más o menos parejo. Mucho más si estamos hablando de una dependencia como el salón-comedor que es el lugar donde más vida hacemos en la vivienda.
Es lógico, que aquella decoración que hicimos cuando llegamos a la casa, y que tanto nos ilusionó, termine por cansarnos con el tiempo. Los comedores, en ocasiones, nos piden un cambio a gritos. También es probable que hayan cambiado nuestras circunstancias personales o familiares. Cuando éramos más jóvenes, solíamos recibir a los amigos en casa muchos fines de semana y, ahora, el tiempo que tenemos lo queremos disfrutar para nosotros solos y descansar. Queremos un comedor para tirarnos en el sofá a leer un buen libro o ver una película.
Lo que debemos evitar, cuando transformamos la decoración del comedor, es cambiarlo todo por completo. Es decir, comprar todos los muebles nuevos, hacer una redistribución completa de la casa. Son opciones que suponen mucho dinero y que no siempre son necesarias.
Tampoco es buena idea ir metiendo cada vez más cosas en el comedor. Un comedor recargado termina siendo asfixiante. En decoración funciona la máxima de menos es más.
En este sentido, me tomo la licencia de sugerirte algunos pequeños cambios que pueden cambiar de manera significativa la apariencia de tu salón comedor.
Conceptos básicos de decoración.
Antes de entrar en materia, conviene refrescar algunas cuestiones básicas que hacen referencia a la decoración. Una de ellas es la paleta de colores. Que atañe tanto al color de las paredes como al conjunto de elementos: muebles, textiles, adornos, etc, que conforman la apariencia de la habitación.
Como bien señala la revista de casa y jardín The Spruce, en decoración la paleta de colores es finita. Formada por un color base y uno o dos colores de acento, que se pueden matizar con diferentes tonos.
El color de base es el color preponderante. Es el que está más presente en la decoración de la habitación. Alrededor de un 60%. Debe ser un color básico o neutro, que actúa como fondo y que en realidad es el lienzo al que iremos dándole forma con el resto de elementos.
Uno de los colores base más utilizados es el blanco, porque refracta la luz, da una mayor sensación de amplitud y es sinónimo de limpieza.
El color de acento, por otro lado, es el contrapunto, el contraste. El color que rompe la monotonía y da identidad a la decoración. Representa en torno al 30-40%. Sobre un fondo blanco, algunos colores de acento que se utilizan bastante son el negro, el rojo o el azul, para crear un ambiente marinero. Combinado con buen gusto y con cabeza, el color de acento se puede matizar con elementos de diferentes tonos o de colores de una misma gama. Por ejemplo, para un color de acento rojo, podemos completarlo con el burdeos, con el naranja o con un fucsia ácido.
La revista The Spruce nos propone un segundo color de acento opcional. Es la teoría de la triangulación. Un color de acento secundario que no puede abarcar más del 10% de la decoración.
El feng shui en el comedor.
El feng shui es una filosofía oriental que hace referencia, entre otras cuestiones, al orden de las cosas para facilitar el flujo y circulación de la energía. Sus normas nos pueden servir de inspiración para reordenar el salón comedor.
En la filosofía oriental, el comedor representa la abundancia, la prosperidad. Por esta razón, desde este punto de vista, tal y como indica la diseñadora de interiores Sara Escolá en la revista Hola, el comedor debería ubicarse entre la cocina y el salón. La cocina representa el origen de la energía nutritiva, el comedor es el disfrute y el salón, el descanso. Son tres etapas encadenadas de un mismo proceso.
En la mayoría de las viviendas que hay en nuestro país, el comedor y el salón ocupan la misma estancia. Por tanto, la zona de comedor, con la mesa y las sillas para comer, debería situarse en el extremo de la habitación que pega a la cocina. Mientras el salón, con el sofá, la televisión y el área de descanso, debería estar en el extremo opuesto.
Esta organización del espacio responde también a una cuestión práctica. Al tener la zona del comedor pegada a la cocina, nos costará menos servir la comida y recoger la mesa. Colocar la zona de descanso al final, alejada de la cocina, evita que se contamine con los olores y humos propios del cocinado, y nos ayudará a conservarla más limpia.
Crear espacios abiertos, con amplios pasillos que no obstruyan el paso, es otra de las enseñanzas del feng shui. La luz, la energía, las personas, deben poder moverse con facilidad por toda la estancia, pasando con libertad de un espacio a otro, sin encontrar obstáculos en el camino.
Cambiar los tapizados.
Los tapiceros de Mendoza Olmo, una tienda de decoración y taller de tapicería del barrio madrileño de la Arganzuela, abiertos desde 1980, señalan que un gesto tan sencillo como cambiar la tapicería del sofá, los sillones y las sillas renueva por completo la apariencia del salón, sin necesidad de cambiar los muebles.
El cambio de la tapicería da la sensación de que estamos estrenando. Cuando, en realidad, son objetos que llevan con nosotros tiempo. Un tapizado bien escogido refresca el ambiente y le da una apariencia distinta al salón.
Para realizar esta acción, debemos tener en cuenta dos cosas: la primera de ellas es que deberíamos escoger la misma tela o tapizado para todos los muebles de asiento. Para crear una sensación de conjunto, de uniformidad. La tela que elijamos para tapizar el sofá debe ser la misma que empleemos para restaurar el sillón, cubrir los asientos de las sillas y cualquier otro elemento similar que pudiéramos tener en la habitación, como un puf. Cambiar el tapizado de unos muebles, pero no de otros, crea una sensación visual que no es agradable. Da la impresión de abandono o de que hacemos las cosas a medias.
Si tenemos delimitada y separada con claridad el área del comedor de la zona de descanso, podemos utilizar tapizados diferentes. Uno para cada una de estas dos zonas.
Otro aspecto que no debemos olvidar es la paleta de colores. El tapizado puede alinearse con el color de fondo, empleando algún tono que lo matice (un tapizado gris perla para una habitación blanca) o reforzar el color de acento.
El tipo de tela escogida y su textura transmite una sensación determinada. El algodón transmite frescura, la lana y los tejidos más gruesos aportan calidez, mientras que el cuero expresa elegancia y durabilidad.
Cambiar los elementos textiles.
Los elementos textiles en el hogar cumplen una función práctica y estética. Este es otro de los recursos que tenemos a nuestro alcance para modificar la decoración del comedor. Siempre nos saldrá más barato que cambiar los muebles.
Las cortinas, uno de los elementos textiles más habituales, deben estar en concordancia con el color base o con el color de acento. Para comedores de paredes blancas, la revista El Mueble opina que blanco sobre blanco es una apuesta segura. Ofrecen una continuación de la pared, tapando el hueco que crea una ventana o la salida al balcón. Por otro lado, las cortinas beige matizan de una manera natural el blanco de la habitación. Los estampados, que se están convirtiendo en tendencia, pueden resultar interesantes si el fondo de la tela se encuentra en la misma gama cromática que el color de base.
La otra opción que tenemos es emparejar las cortinas con el color de acento. En este sentido, la solución más efectiva es emplear el mismo color que el del tapizado del sofá y las sillas; sobre todo, si este tapizado es textil. Telas del mismo color empleadas en dos posiciones distintas.
Un complemento textil que le da personalidad al comedor es colocar una alfombra pequeña debajo de la mesa de café. Delimita el espacio y crea un ambiente recogido que potencia la reunión en torno al elemento central de esta área.
Jugar con cojines, mantas para el sofá o tapetes para las mesitas, siempre que estén incluidos dentro de la paleta de colores de la decoración, es otro recurso que tenemos a nuestro alcance. Son pequeñas notas de color que realzan la imagen de conjunto.
Crear un punto focal en el comedor.
La revista Houzz nos habla de una técnica bastante interesante en decoración, y es la de crear puntos focales. Un punto focal es un detalle que atrae las miradas y que, en cierto modo, organiza los elementos de una parte del espacio. Parece como si orbitaran en torno a él. El punto focal por antonomasia dentro de los salones clásicos es la chimenea, y en las viviendas modernas es la televisión. Pero podemos crear el mismo efecto solo con poner un cuadro grande en el centro de una pared o con vestir adecuadamente la salida a la terraza.
En un comedor puede haber varios puntos focales. No existe una norma taxativa que limite su número, pero algunos decoradores opinan que no se debe abusar demasiado de ellos. Como máximo, no superar los tres. Y es que si fijamos demasiados puntos de atención, la vista puede verse sobreexcitada y en lugar de disfrutar del salón, podemos llegar a sentirnos estresados.
Los puntos focales suelen estar jerarquizados. Hay un punto focal central, que actúa como epicentro de la estancia, que puede ser una librería o el mueble de la televisión; y otros puntos focales secundarios, que ordenan una pared o un rincón.
Es interesante que los puntos focales no estén demasiado juntos, para que unos no roben protagonismo a los otros o no los ensombrezcan. Si tenemos un comedor con 4 paredes, podemos crear un punto focal en cada una de ellas, excepto, y esta es una opinión personal, en la salida. Y es que acentuar la pared donde está la puerta del salón, invita a la gente a salir de él.
La iluminación.
La iluminación es un aspecto que cobra cada vez más fuerza en el interiorismo moderno. Siempre que se pueda, debemos priorizar la luz natural. Ya que impregna de energía positiva toda la casa. Cuando no sea posible, o cuando llegue la noche, podemos jugar con luces de diferente intensidad para crear ambientes.
En un salón comedor necesitamos una luz blanca, nítida y potente que ilumine toda la estancia. Y que, como es lógico, debe partir del techo. Luego, para remarcar espacios, utilizaremos luces indirectas o luces LED que crean ambientes más recogidos. Y que encendemos, principalmente, cuando la luz central esté apagada. Habilitar un pequeño rincón de lectura, con un flexo de pie junto a un sillón reclinable, o colocar en el mueble de la librería una lámpara LED que resalte un adorno, son alternativas interesantes que crean ambientes acogedores.
El magazine Kave Home subraya que la iluminación de la mesa del comedor requiere una atención especial. Para ello, la mejor solución es el uso de una o dos lámparas colgantes que caen desde el techo y se precipitan varios centímetros sobre la mesa, ofreciendo una luz blanca cálida. Lo ideal es que esta lámpara esté situada a una distancia de entre 60 y 80 cm sobre la superficie de la mesa para evitar reflejos incómodos.
Estos trucos que hemos estado viendo se pueden combinar entre sí. Incluso añadirlos a algunas ideas de decoración que nos puedan ir surgiendo sobre la marcha. Lo importante es que seamos conscientes de que con menos de lo que nos imaginamos, podemos transformar la decoración de nuestro comedor.

