Mantener la vivienda en buen estado y condiciones óptimas es algo que todo el mundo debería hacer. No se trata únicamente de limpiar la suciedad que asoma o mantener un cierto orden. Mantener una casa implica algo más que unas tareas básicas de limpieza y un orden mínimo. El hogar es algo más que ese lugar en el que se vive y se pasa el rato. Una vivienda, cuando se denomina hogar, es porque pasa a convertirse en un refugio, algo más que un mero lugar donde dormir. Confort y seguridad que proporcionan paz y calma, aparte de los archiconocidos dolores de cabeza, a consecuencia de la hipoteca. Bromas aparte, las viviendas, convertidas en hogares, merecen un cuidado y dedicación constante, más allá de barrer y fregar.
De hecho, garantizar un buen mantenimiento doméstico de ese espacio vital garantiza el bienestar, tanto de uno mismo o misma como de la familia. Sin olvidarse de que preserva e incrementa el valor de la propiedad a lo largo del tiempo, en lugar de devaluarla a consecuencia de los desperfectos.
Teniendo estos aspectos presentes, vamos a proporcionar algunos consejos prácticos, concernientes al mantenimiento doméstico imprescindible. Llevando a cabo ciertas tareas de mantenimiento, es más sencillo prolongar la vida útil del hogar, además de evitar las posibles y costosas reparaciones que pueden ser necesarias en el futuro. Las viviendas que no se cuidan se deterioran con el paso del tiempo; es algo inevitable. Tuberías, sistemas de calefacción o aire acondicionado, paredes, suelos… Todos estos elementos sufren con el uso diario, lo que implica un desgaste y deterioro continuo. Por estas razones, resulta imprescindible reservar un pequeño presupuesto para realizar un mantenimiento básico, así como llevar a cabo ciertas acciones por uno mismo.
Un inmueble o vivienda se convierte en hogar cuando adquiere la personalidad de quien lo habita. Si lo habitan personas que lo cuidan, ese hogar perdurará y estará siempre en unas condiciones óptimas de habitabilidad.
Revisiones y reparaciones cuando toca
Tal y como reza el título del artículo, hablamos del mantenimiento de viviendas para principiantes, lo que quiere decir que no somos muy expertos en el tema, por lo que hemos acudido a los que saben de estas cuestiones. En Aranda Mantenimientos, como expertos en fugas de agua, albañilería y demás aspectos relacionados con el mantenimiento de viviendas y otros espacios, nos han proporcionado algunas pautas.
En primer lugar, hacen referencia a dos aspectos fundamentales en un hogar: la instalación eléctrica y la fontanería. Imprescindibles para que, en las viviendas, haya un buen funcionamiento. Cualquier fallo que se produzca en alguno de estos dos sistemas produce inconvenientes que pueden ser desde ínfimos, como no ver la tele o poder ducharse, hasta graves, como un incendio o inundación.
En lo relativo a las instalaciones eléctricas, lo más aconsejable es llevar a cabo una inspección completa anual. Uno mismo o misma puede buscar señales de desgaste producidas en los cables, enchufes o interruptores. Sí, llegado el caso, se observa que algún enchufe se calienta más de la cuenta o las luces parpadean, toca llamar a los profesionales.
Pasando a la fontanería, lo mismo: revisar de forma periódica las tuberías, los grifos y desagües, buscando posibles fugas o corrosión. Una pequeña fuga puede convertirse en un problema de gravedad si no se detecta y corrige a tiempo. Es imprescindible asegurarse de que los desagües se encuentren limpios y libres de obstrucciones, evitando que se produzca una acumulación de agua, con lo que supone.
Llevar a cabo este tipo de revisiones con cierta regularidad permite detectar problemas menores y solucionarlos antes de que se conviertan en una emergencia más costosa y aparatosa.
Nos vamos de lo más elemental e imprescindible a lo siguiente de la lista, igualmente necesario en una vivienda: sistemas de calefacción y aire acondicionado. Los sistemas de climatización son esenciales a la hora de mantener la temperatura deseada y agradable en el hogar, a lo largo de todo el año. Aunque no todo el mundo dispone de sistemas de climatización que proporcionan calefacción y aire acondicionado en un solo aparato, todos los hogares suelen contar con sistemas independientes. En cualquier caso, la eficiencia y durabilidad de estos sistemas dependen en gran medida de que se realice en ellos el mantenimiento adecuado.
Limpiar o reemplazar los filtros de aire, con una frecuencia de tres meses o menos, en el caso de tener mascotas o padecer alergias, es fundamental. Un filtro sucio reduce la eficiencia del sistema, afectando a la calidad del aire. Con carácter anual, es fundamental que estos aparatos sean revisados por técnicos especializados que aseguren y garanticen un correcto funcionamiento. Estas revisiones pueden incluir una limpieza de los conductos, comprobación de los niveles de refrigerante o la inspección y sustitución de los componentes eléctricos.
Un sistema de climatización con un buen mantenimiento consume menos energía y tiene una mayor vida útil. Lo que se convierte en un ahorro a largo plazo.
Del suelo al techo, pasando por la pared y lo que hay dentro
Evidentemente, las superficies exteriores de las viviendas, como las paredes, techos o ventanas, son una parte esencial de los hogares. Sin estas estructuras, poco hogar se puede tener. Se trata de unas zonas, constantemente expuestas a las inclemencias del tiempo, por lo que proporcionar el mantenimiento adecuado es imprescindible a la hora de prevenir posibles daños estructurales y mantener la estética de la vivienda.
Revisar el estado de la pintura exterior cada dos años es lo que recomiendan los expertos. En caso de notar que se descascarilla o decolora, conviene considerar la aplicación de una capa de pintura; de esta manera se recupera el buen aspecto y se protegen las superficies subyacentes.
Los techos deben inspeccionarse de forma periódica, en busca de tejas rotas o desplazadas, sobre todo cuando ha habido tormentas o temporales. Un techo en mal estado puede conllevar que se produzcan filtraciones de agua; esto puede repercutir en el interior de la vivienda.
En cuanto a las puertas y ventanas, hay que asegurarse de que los marcos se encuentren sellados de forma correcta, evitando que se produzcan filtraciones de aire y agua. Si se encuentran burletes deteriorados, hay que reemplazarlos. Así como reparar cualquier grieta o daño que se produzca en los marcos.
El mantenimiento de las superficies exteriores mejora el aspecto del hogar, al mismo tiempo que se previenen problemas mayores, derivados de una exposición prolongada a los elementos de la naturaleza.
Dentro de las viviendas, la humedad excesiva puede originar una serie de problemas que van desde el moho en las paredes hasta daños en la estructura. Una ventilación adecuada es fundamental para que los niveles de humedad sean los adecuados. La ventilación natural, abriendo las ventadas cada día, permite que circule el aire fresco, ayudando a que se reduzca la humedad acumulada y se mejore la calidad del aire en el interior. Con los extractores de aire que se pueden instalar en baños y cocinas, se elimina el exceso de humedad que se produce con la ducha o al cocinar. Hay que asegurarse de que estos dispositivos funcionan como es debido y, por supuesto, limpiarlos de forma regular. Cuando se trata de zonas del hogar, especialmente húmedas, recurrir a los deshumidificadores permite que se mantengan los niveles de humedad bajo control.
En lo que respecta al mantenimiento básico de los hogares, controlar la humedad en el interior de las viviendas es imprescindible si se quieren prevenir tanto problemas de salud como daños materiales.
Desagües y canaletas tienen un papel importante en la evacuación del agua y el drenaje de las aguas residuales. Cuando se obstruyen, pueden producirse inundaciones y daños en la estructura de la vivienda. Limpiar las canaletas dos veces al año es parte del mantenimiento básico del que hablamos. Retirar hojas, ramas secas y otros residuos, evitando que se produzca un bloqueo en el flujo de agua. Los desagües deben mantenerse limpios, evitando el vertido de grasas o aceites por ellos, debido a que puede solidificarse, produciendo obstrucciones. Utilizar filtros que atrapan los residuos sólidos que pueden limpiarse fácilmente de forma regular.
Un sistema de drenaje limpio y funcional permite que el hogar se vea protegido frente a los daños producidos a consecuencia del agua.
Por último, no podemos dejar a un lado el mantenimiento y cuidado de los electrodomésticos. Estos elementos, imprescindibles en nuestro día a día, facilitan las tareas, al mismo tiempo que requieren de cuidados específicos para su correcto funcionamiento. Una limpieza regular, teniendo en cuenta las indicaciones del fabricante, una revisión periódica de cables y enchufes, buscando desgaste o posibles daños, y desconectarlos cuando no se utilizan, evitando un sobrecalentamiento innecesario, permite mejorar el rendimiento y la seguridad del hogar.
En definitiva, establecer un calendario de mantenimiento preventivo, organización y constancia son la clave de un buen funcionamiento del hogar. Con un calendario, en el que se establezcan las tareas a realizar de forma mensual, trimestral o anual, es más fácil anticiparse a los problemas que pueden producirse en cualquier hogar. De manera que se evita que estos se produzcan o agraven, al mismo tiempo que se prolonga la vida útil de los elementos que componen el hogar y, por supuesto, se incrementa la comodidad y el valor del inmueble.

