En los últimos años, se ha registrado en España, un incremento de casos de trastornos de la alimentación, especialmente desde el inicio de la pandemia de la COVID-19. Este tipo de trastornos afecta con más frecuencia a las mujeres, pero cada vez hay un mayor porcentaje de hombres que los padecen. El País explica que «el encierro provocó que los casos aumentaran un 20%».
Los trastornos alimentarios afectan el bienestar físico y mental de quienes los padecen. Entre los más conocidos se encuentran la anorexia nerviosa y la bulimia. Las personas que padecen bulimia comen grandes cantidades de alimentos y luego vomitan para no engordar. El psicólogo británico Gerald Russell clasificó la bulimia como enfermedad en los años 70.
Las personas bulímicas realizan a escondidas los atracones y para provocar el vómito pueden usar laxantes, suplementos o diuréticos. Las personas con este trastorno se sienten muy avergonzadas de su conducta e intentan ocultar los síntomas.
¿Cuáles son los síntomas?
Los psicólogos especializados en terapia para los trastornos alimentarios del centro de psicología Canvis nos explican los síntomas de esta patología:
–Realizan atracones: las personas bulímicas realizan a escondidas los atracones y comen grandes cantidades de alimentos. En los atracones ingieren comida variada, pero generalmente se trata de dulces, pasteles o chocolate.
–Vomitan: para evitar ganar peso, pueden recurrir al vómito autoinducido, el uso de laxantes, diuréticos o suplementos dietéticos. Estas personas van al baño inmediatamente después de comer para vomitar.
–Ejercicio excesivo: estas personas hacen ejercicio de forma excesiva.
–No quieren aumentar de peso: las personas con este trastorno no quieren ganar peso.
–Percepción distorsionada del peso: quienes padecen esta enfermedad mantienen una percepción distorsionada de su figura.
–Complicaciones físicas: esta enfermedad puede causar una variedad de complicaciones físicas, como deshidratación, ritmos cardíacos irregulares, etc.
–Cambios en el carácter: evitan comunicarse con los padres, muestran síntomas depresivos y mayor irritabilidad.
–Inseguras: estas personas no se sienten comprendidas en la sociedad y suelen ser personas inseguras y con una baja autoestima.
–Heridas: las personas bulímicas presentan heridas en la boca y en las manos. Estos síntomas ocurren por los vómitos autoinducidos.
–Enfermedades: la bulimia puede causar una variedad de enfermedades, como caries dental, enfermedad en las encías, problemas digestivos, bajo nivel de potasio en sangre, rupturas del esófago, etc.
¿Cuál es el tratamiento?
Las personas con este trastorno necesitan un tratamiento y apoyo especializado para superar esta enfermedad. Para un diagnóstico adecuado es necesario una exploración física y el especialista debe saber si los atracones son al menos dos veces a la semana, si hay una preocupación constante por la comida, vómitos autoinducidos y usos de laxantes.
Es muy importante que los padres también acudan a la terapia con el psicólogo, porque los pacientes muchas veces niegan los síntomas y tratan de ocultar la enfermedad. En la terapia se sigue unas medidas psicológicas que incluyen un programa de conducta y junto a la psicoterapia el paciente puede tomar antidepresivos, porque pueden ayudar a aliviar los síntomas de la bulimia.
También deberá seguir un programa de educación nutricional, por lo que el nutricionista le ayudará a comer con regularidad y a que siga unos hábitos alimentarios saludables. El paciente tendrá que recibir tratamiento en un hospital, si los síntomas son graves. Los especialistas explican que la mayoría de las personas con este trastorno alimentario se recuperan.
Consejos para prevenir la bulimia
El papel del entorno familiar y escolar es fundamental para prevenir estos trastornos de la alimentación. Los padres deben tener en cuenta las siguientes recomendaciones para prevenir la bulimia en los hijos ya desde la infancia:
–Alimentación saludable: es aconsejable que los pequeños coman verduras y frutas de forma variada. Lo mejor es comer en familia en un entorno que facilite el diálogo.
–Practicar ejercicio físico: los progenitores deben practicar ejercicio físico con sus hijos para seguir un estilo de vida saludable. Pueden quedar para pasear con la bicicleta o practicar golf, ya que estos deportes son aptos para todas las edades.
–Seguir unos hábitos saludables: los niños deben aprender a que no pueden saltarse las comidas y no picotear entre horas.
–Evitar bollería industrial: los padres deben explicarles que la bollería industrial y la comida rápida no son saludables, y provocan obesidad y enfermedades cardiovasculares.
–Fomentar la autoestima: es importante fomentar la autoestima del pequeño para que acepte su físico y enseñarle a valorar la salud por encima de todo.
–Evitar dietas estrictas: si el niño tiene sobrepeso, debe seguir una dieta saludable y realizada por un nutricionista. El menor debe comprender que las dietas estrictas no son aconsejables y tampoco es saludable dejar de comer para no ganar peso.

