¿Cómo saber cuando tu hijo se porta mal o tiene un problema de salud mental?

¿Cómo saber cuando tu hijo se porta mal o tiene un problema de salud mental?

Muchas veces, los niños cuando se portan mal se les tacha de problemáticos, pero con frecuencia, detrás de eso, existe una situación en su familia que puede explicar dicho comportamiento.

No es nada agradable ver a un niño enfadado, en especial cuando uno es su progenitor o un profesor que está a su cargo. Si los enfados ocurren en sitios públicos, todo empeora.

Existen algunas técnicas bastante sencillas que pueden ser utilidad para que los niños estén más relajados:

Lo primero que debemos saber es que, por lo general, como nos comentan desde el colegio concertado madredediosikastetxea.com, por sus años lidiando con niños y adolescentes, los alumnos no llegan a clase y dicen que se van a portar mal. La situación en la que viven influye bastante y es necesario tenerla en cuenta.

El instinto

Hay investigaciones que se han realizado por fundaciones británicas de salud mental que dicen que los niños cambian la forma de comportarse cuando estén tristes o preocupados por algún motivo.  Aunque los niños pueden no llorar, no se autolesionen o no se aíslen eso no quiere decir que puedan tener alguna clase de salud mental.

Cuando un niño se está metiendo a diario en peleas o baja  el rendimiento en la escuela, debemos pensar que es una señal para estar alerta.

Todo esto puede significar que el niño cuenta con una serie de problemas en casa.  Cuando nuestro cerebro detecta una amenaza, tanto si es verdadera como la hemos imaginado, lo que sucede es que el cuerpo se va a llenar de hormonas como la adrenalina, lo que hace que el cuerpo pase a ser rápido, fuerte y pueda soportar la presión. Una respuesta de lo más natural.

Estamos ante la reacción que se puede considerar normal en un cerebro saludable. Para los niños que sufren ansiedad, toda situación desconocida a estresante lo consideran una amenaza en lo potencial.

Si pensamos en ello, puede que sea así más entendible el que veamos a niños y jóvenes que cuando tienen ansiedad terminan por darse puñetazos en el recreo cuando tienen alguna clase de disgusto.

Un diagnóstico erróneo

Hay doctores que dicen que los jóvenes que tienen problema en cuanto a su salud mental que no fueron diagnosticados, se les suele tildar de niños problemáticos.

No es algo propio solo de niños, pues también hay tratamientos  para adultos que sufren del trastorno con déficit de atención por hiperactividad

Los pequeños suelen externalizar más modificaciones en su comportamiento, por lo que se meten en peleas, discusiones y se llegan a sentir con mayor frustración. Si vamos a las chicas, ellas interiorizan más los sentimientos y solo quieren que se les deje solas.

Lo verdaderamente importante es lo que frecuentes que son todos los comportamientos de este tipo.

Muchos niños pasan a llevar algunas de estas situaciones al límite en alguna ocasión o cuentan con escaso control sobre los impulsos o no terminen de comunicarse de forma adecuada.

Si este tipo de comportamientos persisten en el tiempo y no responden a unos patrones de lógica, es algo peligroso para que desarrolle el menor y la vida, por lo que hay que investigar de manera más profunda lo que sea que le ocurre.

Control de las emociones

Muchas veces los pequeños intentan resolver en quién puede confiar o buscan manejar sus sentimientos. Cuentan con escaso control sobre sus propios impulsos y eso hace que sea difícil que regulen sus propias emociones.

Los padres y los educadores deben tener paciencia e ir explorar el motivo por el cual un niño cuenta con un comportamiento determinado e ir ofreciéndole apoyo.

Se produjo un estudio reducido en una escuela inglesa donde un grupo de niñas de entre doce y catorce años que tenían problemas lo que hizo fue demostrar este tipo de situaciones.

Las niñas hablaban de que sufrían ansiedad, pero las profesoras decían de ellas que eran realmente problemáticas.

Hay escuela que trabajan de manera increíble en este campo, sabiendo, eso sí, que no es nada fácil. Cuando no se abordan los problemas de salud mental en etapas tan iniciales, lo que ocurre es que puede llegar a cometer el riesgo de que se falle a la próxima generación en el momento en el cual están empezando a lidiar con sus propias vidas.

Los hijos y adolescentes deben ser lo monitorizados lo máximo posible dentro de unos límites, pues son unas edades complicadas que demandan atención por parte de sus progenitores y familiares. Todos sabemos que ser joven o niño no es un camino de rosas, hagámoslo más fácil para ellos.

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